Por “patrimonio” el Diccionario de la Lengua Española entiende, en su primera acepción, “hacienda que una persona ha heredado de sus ascendientes” y, a su vez, por “hacienda”, en su segunda acepción, “conjunto de bienes y riquezas que uno tiene”.
Por lo tanto, el concepto patrimonio, es aceptable definirlo como el conjunto de bienes y riquezas que la sociedad ha heredado de sus ascendientes.
Así, el patrimonio de una nación lo conforman el territorio que ocupa, su flora y fauna, y todas las creaciones y expresiones de las personas que lo han habitado: sus instituciones sociales, legales y religiosas; su lenguaje y su cultura material desde las épocas históricas más antiguas; los bienes tangibles e intangibles heredados de los antepasados; el ambiente donde se vive, es decir, los campos, ciudades y pueblos; las tradiciones y creencias que se comparten; los valores y religiosidad; la forma de ver el mundo y de adaptarse a él…
El patrimonio refleja la vida de la comunidad, su historia e identidad y su preservación ayuda a reconstruir comunidades desmembradas, a restablecer su identidad, a crear un vínculo entre el pasado, el presente y el futuro.
El patrimonio no es solo sinónimo de monumentos y objetos sin vida, arquitectónicos, artísticos o expuestos en un museo; el patrimonio es la identidad cultural de una comunidad y es uno de los ingredientes que puede generar desarrollo en un territorio, permitiendo equilibrio y cohesión social.
La UNESCO, en 1998, propuso definir el patrimonio como: el conjunto de elementos naturales y culturales, tangibles e intangibles, que son heredados del pasado o creados recientemente y donde, a través de esos elementos, los grupos sociales reconocen su identidad, pasando así, de ser un término básicamente relacionado con lo monumental y lo artístico (básicamente pintura y escultura), a un término amplio con cabida de aspectos inmateriales, como las costumbres y las tradiciones.
Esta es evolución del concepto de patrimonio, a la que se han incorporado los adjetivos cultural y natural. De esta forma, a diferencia de interpretaciones pasadas, cuando las referencias al patrimonio tenían como base los elementos y manifestaciones fruto de la actividad humana, actualmente la primera distinción que se hace es entre el patrimonio natural y el cultural (aunque cada vez más se tratan de manera conjunta, considerando ambos parte de un mismo todo).
Patrimonio cultural
El patrimonio cultural está formado por los bienes culturales que la historia ha legado a una sociedad y por aquellos que en el presente se crean y a los que la sociedad les otorga una especial importancia histórica, científica, simbólica o estética.
Es la herencia recibida de los antepasados, lo que viene a ser el testimonio de su existencia, de su visión del mundo, de sus formas de vida y de su manera de ser, y es también el legado que se deja a las generaciones futuras.
En su conjunto el patrimonio cultural abarca dos grandes categorías:
- El patrimonio cultural material, que a su vez está formado por el patrimonio cultural mueble (pinturas, esculturas, monedas, manuscritos, etc.), el patrimonio cultural inmueble (monumentos, sitios arqueológicos, etc.) y el patrimonio cultural subacuático (restos de naufragios, ruinas, ciudades sumergidas, etc.).
- El patrimonio cultural inmaterial (tradiciones orales, artes del espectáculo, rituales, etc.).
Patrimonio natural
Está constituido por la variedad de paisajes que conforman la flora y la fauna de un territorio. La UNESCO lo define como aquellos monumentos naturales, formaciones geológicas, lugares y paisajes naturales, que tienen un valor relevante desde el punto de vista estético, científico y/o medioambiental.
El patrimonio natural lo constituyen las reservas de la biosfera, los monumentos naturales, las reservas y los parques nacionales y los santuarios de la naturaleza.
FORMACIÓN RELACIONADA: Curso de Gestión Cultural y Espacios Culturales